Parte del desafío de irse a vivir afuera (además del papelerío, de conseguir un trabajo, de encontrar una vivienda, de aprender el idioma en caso de que haga falta, etc.) es rearmar nuestra vida social.

En este artículo te explico cómo conocer gente al llegar a otro país en cinco sencillos pasos, ya que este un aspecto muy importante que tiene repercusiones directas en nuestro estado de ánimo y en cómo contestamos a la pregunta que seguramente nos hacemos cada dos semanas: “¿Por qué carajo me vine?”

A veces cuesta comenzar a relacionarse incluso en nuestro propio país y hacerlo en otro donde no conocemos muchos códigos de relaciones puede resultar complicado.

Acá van cinco pasos fáciles conocer gente al llegar a otro país, activar el aspecto social y que no pase una semana sin haber tenido como mínimo una actividad que implique contacto con otras personas, sea una birrita, un partido de fútbol, un intercambio de idiomas o lo que más pegue con tus gustos y personalidad.

5 pasos simples para conocer gente al llegar a otro país

1. ¡Activate!

Yo sé que se está muy bien en casita con una buena serie o conectado a las redes sociales para conocer las novedades de nuestra querida tierra madre. Pero si queremos comenzar a armar nuestra vida social en el país al que acabamos de llegar, necesitamos invertir algo de tiempo en eso.

Muchas veces no nos da ganas hacer el esfuerzo de hablar con alguien, de ir a un evento o de encontrarse con personas con las que no tenemos garantía de pasarlo bien, sobre todo si estamos solos.

Sin embargo, para conocer gente al llegar a otro país tenemos que vencer esa pereza y forzarnos un poco a establecer contacto con el exterior, porque nadie vendrá a tocarnos la puerta y pedir que seamos sus amigos si no nos damos a conocer.

Compartir un momento agradable hace bien a la salud psíquica y mental.

2. Decile adiós a los prejuicios

Cuando vivíamos en Argentina, solíamos salir siempre con el grupo con el que nos sentíamos más cómodos o con el que teníamos muchas cosas en común: edad, barrio, gustos, etc. Pero cuando uno se va a vivir afuera, en principio, no tiene tantas invitaciones, con lo cual hay que aprovechar hasta la más mínima propuesta.

Esto no quiere decir obligarnos a hacer algo que no nos gusta, ni ponernos en riesgo encontrándonos con alguien que no nos inspira confianza. Pero debo decir que gracias a haber vivido afuera soy amiga de personas que en Argentina nunca me hubiera dado la oportunidad de conocer.

Cenas con amigas de 60 de años, formar parte de un club literario o inscribirme en una página de internet para encontrar gente me abrieron un panorama que antes quedaba excluido de mis consideraciones.

La web de MeetUp, por ejemplo, está muy bien para conocer gente al llegar a otro país y reunirse con personas que compartan intereses: se arman partidos de fútbol, clases de baile, reuniones sobre cine, intercambios de idiomas, etc.

Aunque puede ser que alguno tire los galgos, es una de las pocas opciones que funciona muy bien para conocer gente sin necesariamente querer “enganchar” (a diferencia de otras aplicaciones o páginas de las que si necesitan información, también les puedo tirar data).

3. Descubrite a vos mismo/a

Una gran ventaja de irte a vivir afuera es que podés rencontrarte con vos mismo sin nada que perder.

Quizás en casa tenías ya un determinado rol, o eras el payaso del grupo, o el más tímido. Acá podés, en algún sentido, “empezar de cero”.

Esto no significa mentir ni ponerte el disfraz de algo que no sos. Pero puede ser que haya partes tuyas que nunca hayas dejado surgir en tu ambiente original y que ahora, en otro contexto o con una dinámica diferente, tenés la oportunidad de experimentar.

No tenés nada que perder, porque todavía no tenés amigos o un grupo de gente con el que salís. Así que sé lo más espontáneo posible, que si a alguno no le gusta, tampoco te va a afectar mucho.

Olvidate de lo que solemos hacer “por compromiso”.

¿Siempre quisiste hablar de algún tema que en tu contexto no te animaste a exponer? ¿Sentís que podrías haber hecho teatro, o escribir, o hacer surf? Es tu momento de probar todo e investigar cómo te sentís. Tanteá el terreno y fíjate si con cierta gente te sentís más cómodo para compartir el humor y con otra, temas más serios, o gustos más superficiales.

Ciudades que te ayudan a hacer amigos

Hay ciudades en las que viven muchos extranjeros, con lo cual, compartir experiencias y percepciones enriquece muchísimo.

En Francia por ejemplo, el rugby es un deporte muy popular y yo siempre lo viví en Buenos Aires como un deporte más de “élite”. Estas diferencias pueden dar lugar a que te plantees cosas que nunca antes habías considerado.

En el caso en el que tengas que aprender un idioma nuevo, olvídate de la vergüenza. De verdad, según mi experiencia, pocas cosas resultan tan encantadoras como ver que alguien se atreve a hablar en una lengua que aún no domina, “mandándose” con la más sincera curiosidad y ganas de aprender. Sobre todo, siendo argentino o argentina, que tenemos fama de ser bastante caras-rotas.

Intercambiar expresiones y vocabulario puede ser muy gracioso, que no te dé miedo la exposición, tenés todo el permiso para meter la pata del mundo ¡Aprovechalo!

Activarse es el primer paso para todo… ¿Por qué no para hacer amigos?

4. Evitá la comparación

Inevitablemente tendemos a comparar con lo que dejamos atrás. Al hacer este esfuerzo por ampliar tu círculo social puede pasarte muchas veces que extrañes el humor argentino, las cosas que compartías con gente de toda la vida, o incluso poder hablar sobre gente conocida.

En estos casos hay que tratar de pensar que esto de conocerse lleva tiempo y que muchas de las cosas que compartís con gente de Argentina, a veces, tiene más que ver con el pasado que con la vida que estás eligiendo ahora.

Por suerte, existen el Skype, el WhatsApp y un montón de otras maneras de mantenerse en contacto con ellos. Pero no pretendas tener la misma confianza con alguien que acabas de conocer hace un par de meses, que con los amigos del secundario o vecinos del barrio con quienes hace muchos años que nos juntamos a hacer lo mismo.

Las dinámicas se van a ir generando y de a poco te vas a ir dando cuenta que compartir momentos con gente que ha emprendido un desafío parecido al tuyo genera nuevas relaciones que no significan dejar de lado las amistades que dejaste en Argentina, sino que son complementarias.

Por otra parte, existen muchos grupos de “Argentinos en… ” (completar con la ciudad del mundo en la que te encuentres) en Facebook, que pueden abastecerte rápidamente si necesitás una dosis inmediata de argentinidad.

Los grupos de Facebook son una excelente opción para conocer gente.

5. Buenos temas de conversación

Sacá ventaja de la diversidad a la hora de charlar. Cualquier tema puede ser interesante si buscás diferencias entre cómo lo viviste vos hasta ahora y cómo se vive en otro país.

Las fiestas, las comidas, las relaciones con la familia, las costumbres, la vestimenta, la música, las tradiciones y rituales, todo puede resultar muy curioso y muy diverso.

Esto puede hacerte revalorar tu cultura o sentirte orgulloso de muchas cosas de tu país, pero también sirve para adoptar costumbres copadas de otros países.

También podés iniciar conversaciones para corroborar si algo que te imaginás sobre una cultura es realmente así o destruir prejuicios sobre la Argentina, o al menos explicar de dónde te parece que surgen. Es un aspecto muy positivo, y casi que una cura infalible para cualquier tipo de racismo y xenofobismo.

Recordá que socializar es muy importante, evita síntomas depresivos y fortalece la auto-estima. ¿Y vos? ¿Qué estrategias usás a la hora de conocer gente al llegar a otro país?