En Venezuela el ron cacique es el acompañante perfecto en los momentos que más se disfrutan: La playa, la parrilla, el beisbol y las rumbas con los panas. En Madrid, Roma, París o en cualquier lugar fuera de nuestras fronteras, cada copa que se sirve cuenta una historia que refleja las características propias de la venezolanidad. En el siguiente artículo te contamos porqué en Venezuela “cada rumba tiene su Cacique”.

Pese a la crisis económica y demás problemas que repercuten en la calidad de vida de los venezolanos, en las barras de los restaurantes y bares del país se siguen sirviendo los mejores rones del mundo. Aromas a vainilla, canela, mantequilla, caramelo, ahumados, frutos secos y hasta chocolate se despliegan de los vasos cortos contenientes de sorbos de las más apetecidas destilerías sudamericanas.

Más de una de docena de marcas compiten en el mercado venezolano de rones, y tres de ellas tienen gran demanda en mercados internacionales. Entre estas últimas, que rompieron fronteras para exhibirse en los anaqueles y barras de las principales ciudades del mundo, se encuentra Cacique, el ron que ha acompañado las rumbas del venezolano desde 1961.

¿Cómo se bebe el ron Cacique en Venezuela?

Aunque no perdemos la costumbre de ligarlo con limón y refresco, en Venezuela podemos darnos el lujo de tomar el ron puro, en las rocas, con dos piedritas de hielo y una lonja de limón. Otros son más puristas, y ni siquiera permiten que a un ron Premium, como Cacique Leyenda, se le altere la composición –a niveles de perfección- de su mezcla a base de melaza de caña.

Para los sommelier venezolanos los buenos rones de nuestra tierra deben meterse en la cava o el congelador, para luego ser servidos bien fríos (en velo de novia). “El ron no se congela, permitiendo que se sirva espesito, bastante denso, que en boca se sienta más dulzón y que el trago empañe el vaso”, recomienda Vanessa Barradas, una de las más renombradas sommelier de Venezuela, quien lleva casi 20 años guiando catas de vinos y destilados.

No es que seamos caprichosos , ni sifrinos, es simplemente la manera correcta de servir un ron que ostenta en su etiqueta las siglas D.O.C – acompañadas de un sello que muestra un hombre trabajando en un cañaveral bajo un sol radiante – lo que significa que el contenido de esa botella está amparado bajo la Denominación de Origen Controlada “Ron de Venezuela”; y es que en el conocido ¨país de las mujeres más bellas¨ no solo sabemos de coronas de belleza, también nos tomamos el ron muy en serio y regulamos los parámetros de calidad de las destilerías nacionales.

La denominación de origen controlado en Venezuela determina, entre otras cosas, que los rones producidos en el país se elaboren a la manera británica – a partir de melaza de caña- proceso que difiere de la manera utilizada por las islas francófonas, quienes utilizan como materia prima el jugo de la caña. De aquí se genera que nuestros rones sean más dulzones y picantes.

Tenemos por norma añejar la mezcla en barricas de roble americano –Donde antes hubo whisky- por un mínimo de dos años. De este envejecimiento evolucionan los aromas a Vainilla, quesillo, y pimienta que tanto nos mencionan en las etiquetas de los rones.

Por último, pero quizá el aspecto más importante, es que en Venezuela no “maquillamos” los rones, pues se prohíbe expresamente alterar la mezcla del ron con sustancias que aporten color, sabor o aroma de manera artificial. Además de no permitirse la reposición de las mermas de la barrica durante el añejamiento – producto de la evaporación – con alcohol base. A esta pérdida se le llama “impuesto a los ángeles” por lo que al destapar una botella no tenemos que echar un trago al piso “pa´ los muertos”, porque –según la creencia popular- ellos ya bebieron bastante de las barricas.

Los aromas acaramelados y avainillados que distinguen a Cacique 500 son naturales y provienen de la evolución del licor en madera. Foto: Gabriel Balbas

Los aromas acaramelados y avainillados que distinguen a Cacique 500 son naturales y provienen de la evolución del licor en madera. Foto: Gabriel Balbas

Calidad y aromas para exportar

Cuando un europeo compra una botella de Ron Cacique 500 -su precio en España ronda los 21 euros- tiene la completa garantía de que está disfrutando uno de los mejores licores del Caribe; en la que la mezcla tiene rones que pasaron de dos a ocho años en barrica, donde adquirieron ese color ámbar brillante que determina a los destilados de Cacique. De igual modo, se tiene la certeza que los aromas acaramelados y avainillados que distinguen a Cacique 500, son naturales y provienen de la evolución del licor en madera.

Cada copa de ron Cacique que se sirve en Roma, París, Madrid, Miami o Singapur – por citar algunas ciudades- cuenta una historia que hace gala de características propias de la venezolanidad. Los aromas a yodo, mineralidad, y salinidad, recuerdan que el ron es un producto atado al Caribe, siendo Venezuela el país con mayor extensión de costa en esos mares. Las notas ahumadas nos hablan de una zafra (recolección de la caña) que en Venezuela se sigue haciendo de la manera tradicional, quemando los cañaverales para eliminar las filosas hojas que recubren a la caña de azúcar. Al ron en Venezuela también se le describe por su fino olor a papelón, ingrediente principal de la mayoría de los dulces criollos de estas tierras de América del Sur.

En definitiva, cada copa de Cacique es un viaje sensorial a nuestra pequeña Venecia.

Aún cuando los rones de Cacique tienen múltiples elementos de calidad, hay un valor asociado a la marca que no se lo da su denominación de origen: El sentimiento de pertenencia. Cacique se ha preocupado, como ningún otro ron en Venezuela, de acompañar al venezolano en los momentos que más disfruta: La playa, la parrilla, el beisbol, y las rumbas con los panas.

En Venezuela “Cada rumba tiene su cacique”

… una campaña publicitaria desplegada por la marca, cuya veracidad la avalan los propios venezolanos. En su momento, toda una camada de nacionales – hoy treintañeros- se identificó con el eslogan. Aún cuando han pasado los años, y el ron ha variado en su publicidad, en las rumbas caraqueñas y en los amaneceres en La Guaira, la ¨Pata de Elefante¨ (botella de Cacique de 1.75L) sigue acompañando a los capitalinos, asegurándoles que la caña no falte.

“Es una noche de la temporada de béisbol nacional. Los Navegantes del Magallanes van arriba en el 5to Inning, 5 carreras por cero, ante sus eternos rivales Los Leones del Caracas. Juancho, fanático de los felinos, pasa el amargor de un mal juego con un shot de ron puro; mientras Miguel celebra la victoria con una cuba libre con bastante limón…”, sin notarlo ahí está ron Cacique compartiendo la escena, como un pana más que acompaña esta clásica noche beisbolera.

Cuando te graduaste, cuando cumpliste los 18, cuando ganó la vinotinto, y ¿por qué no? Hasta cuando te despechaste, pasaste el guayabo con “Ronaldo”, es decir, con una botella de Cacique.

Y la fidelidad con el Cacique es tal, que cuando tomaste la difícil decisión de emigrar seguramente en tu maleta había espacio para una o varias botellas de ron, y también en el DutyFree (a última hora, como siempre) compraste algunas y las llevaste bajo el brazo hasta llegar al que después se convirtió en tu nuevo hogar.

De hecho, decir que “una botella de Cacique es un pedazo de Venezuela” no es una exageración, porque este ron se ha convertido en uno de los souvenirs más apetecidos entre los viajeros que vuelan desde cualquier aeropuerto venezolano.

ron cacique 500 Foto: Instagram/@OpenBarHouse

Decir que “una botella de Cacique es un pedazo de Venezuela” no es una exageración Foto: Instagram/@OpenBarHouse

Ron Cacique para coctelear

La gama de productos de Cacique ha ido creciendo y llegando cada vez a diferentes estilos de vida del venezolano. El añejo – el tradicional que has tomado desde siempre – sigue siendo el rey de la fiesta, con su mezcla de rones entre 2 a 6 años, es el preferido para bajarse un servicio en las discotecas y bares.

Con Cacique añejo los bartenders nacionales generan los más suculentos tragos de coctelería tropical para el disfrute de sus comensales; tragos sencillos que podemos reproducir para nuestros amigos en casa:

Guacamaya: Un shot de ron Cacique añejo que se agrega en la coctelera con jugo de patilla y bastante hielo. Se agita bien y se sirve en un vaso alto, decorado en el borde con un triangulito de sandía.

Criollito: En una licuadora se bate un huevo crudo, 4 cucharadas de leche condensada y un shot de Ron Cacique. Se sirve en vaso corto, y se decora espolvoreando canela.

Araguaney: Se agita en la licuadora un cambur, hielo y un shot de Cacique 500. Se puede servir en copa, decorado con una rodaja de cambur que previamente se abrillanta en azúcar.

El Orillero: Que nos trasladará a los cayos del Estado Falcón. Se mezcla con una cuchara: Agua de coco, hielo y bastante ron. Se puede servir en vaso, o usar el propio coco como recipiente.

El Dorado: Un coctel muye elaborado en barras europeas. Se coloca en un vaso alto: Un shot de ron Cacique, se rellena medio vaso con jugo de naranja, y se completa el trago con soda.

¡Eso está listo!

Ron Cacique no para en su proceso de ofrecer a sus seguidores productos que le deleiten el paladar y le acompañen en todo momento. Así nació la idea de “Cacique mojito”, un trago listo para beber que combina el ron de Cacique con limón y yerbabuena.

La arena, la playa, el sol, y la cava full hielo llena de botellas de Cacique Mojito ¡Eso está listo!

O, los panas, 6pm, la música, el after Office (o el predespacho), unas botellitas de Cacique Mojito ¡Eso está listo!

Una nueva manera que encontraron los venezolanos de seguir disfrutando de su ron de siempre, mezcladito, listo para beber y a menor costo.

ron cacique para los más exigentes. Foto: Flickr

Ron Cacique para los más exigentes. Foto: Flickr

Para los más exigentes

La transición de la “Venezuela Saudita” a la Venezuela golpeada por la crisis no ha sido fácil. El Whisky fue desapareciendo de las mesas de negocios y celebraciones, y los venezolanos voltearon la mirada hacia al ron, pero sin perder el estatus. De ahí comenzaron a aparecer, cada vez más, los rones Premium, extra-premium, Deluxe, y hasta de colección.

Ron Cacique, el destilado al que poco le interesan las añadas marcadas en las etiquetas, ni las botellas negras con letras doradas, optó por participar tímidamente en ese mercado con 2 productos:

Cacique Leyenda, producido con una mezcla de 70 rones base, seleccionados por los maestros roneros de la marca, combina rones con edades desde 2 hasta 12 años de paso por barrica. Un licor de nariz delicada, con notas a mantequilla, dulce de leche, quesillo, y flan de vainilla; que se ha convertido rápidamente en el preferido de las barras de los restaurantes ubicados en la ostentosa urbanización Las Mercedes, Caracas. Se toma solo, o cuando mucho con una conchita de limón o mandarina, como aperitivo.

Cacique Antiguo, la propuesta de colección de esta marca. Una mezcla exquisitamente cuidada de rones artesanales de 12 años. Edición limitada, de botellas numeradas a mano, que viene a seducir a aquellos con presupuestos holgados y bolsillos abultados.

El sobrino del Cacique

En las licorerías en Venezuela, y en algunos exclusivos anaqueles internacionales, ha irrumpido un nuevo destilado venezolano. Hacienda Saruro es el primer licor de ron elaborado en Venezuela, obra del equipo de trabajo de Ron Cacique. Insospechadamente para algunos, y bajo el conocimiento de algunos entendidos, Saruro – Que recibe el nombre de la hacienda donde se produce y añeja Cacique- es un sub producto de la marca del indio. Un licor fino que llegó para enamorar con sabores dulzones y aromas acaramelados.

En La Miel, ubicada en el estado Lara, no solo se producen Cacique y Saruro sino también es la cuna de otro de los rones embajadores de Venezuela: Ron Diplomático. La zona del estado occidental venezolano se caracteriza por sus cañas de azúcar que dan jugos con alto dulzor, y la pureza de sus aguas del río Sarare, elementos que por lo visto dan ´en el clavo´ a la hora de convertir un ron en un licor de renombre internacional.

Cacique es venezolanidad en cada botella. Es vibrante, como la personalidad del venezolano; picoso, playero, rumbero y bendecido por el origen de una tierra mágica; le gusta acompañarse con chocolate, y se disfruta cada momento sin importar donde se encuentre. Porque como dice el nuevo eslogan de la marca ¡Nada nos detiene!

Autor imagen principal: Instagram / @SoyJCboy